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miércoles, 28 de noviembre de 2012

"Asesores políticos"

Otro capítulo de donde reducir el déficit público son los “asesores”. Cobran buenas cantidades de dinero, sus funciones son, en muchos casos, desconocidas, y, además de ser –algunos- familiares o amigos, su otro mérito es ser del partido gobernante (del color que sea) y “persona de confianza” del político de turno.

Lo mismo que los funcionarios, vamos; que son elegidos tras un laborioso proceso de selección por oposición y con independencia de su ideología…

La cara con la que esta “asesora” o “asistente personal” de una política mira a un colega buscando ayuda, porque no sabe qué responder cuando le preguntan cómo ha sido elegida, y la que pone hasta que reconoce finalmente que su único mérito es haber sido designada a “dedo”, es todo un poema que nos reafirma en lo dicho.

Si los políticos se desprendieran de estos “asesores”, además de resolver una buena parte del déficit público, ganarían credibilidad ante los empleados públicos que ven cómo se exprimen sus sueldos y sus derechos para adelgazarlo.

A esto se refiere también Bruselas cuando dice que hay que desprenderse de tanto personal chupando del bote público. Es decir, del dinero de todos los españoles.


lunes, 2 de julio de 2012

NO EXISTE RECIPROCIDAD

Los médicos contribuimos en gran medida a la contención del gasto público al reducir el consumo sanitario. Recetamos genéricos, contenemos las peticiones de costosas pruebas complementarias, fiscalizamos bajas laborales poco indicadas, optimizamos procesos… Estamos comprometidos con el alcance de una mayor eficiencia en nuestro trabajo.
¿Y qué recibimos a cambio? Uno de los salarios médicos públicos más bajos de la Unión Europea y, desde luego, el más bajo de las cuatro mayores economías del euro; años sin recibir la parte económica que le corresponde al nivel de carrera profesional que tenemos reconocido; unas reducciones salariales que, junto a lo anterior,  representan unas pérdidas del 25% de nuestro poder adquisitivo; y, por si fuera poco, el insulto del político de turno al llamarnos vagos.
No hay reciprocidad.
La Sanidad Pública española, pese a todo, está a la altura científica de la que más y proporciona unas coberturas plenamente solidarias. Pero sus responsables carecen de imaginación y decisión para financiarla adecuadamente. La consideran un gasto, no una inversión en salud. Son cortos de vista. ¿Nuestros sueldos son un gasto inasumible por la Sanidad Pública cuando representan tan solo la parte del ratón de todo el presupuesto general de la seguridad social?
Si queréis saber lo que es gasto sanitario, políticos bananeros, esperad al día que decidamos no contener las recetas que expedimos, ni evitar las pruebas complementarias que los protocolos indican que hay que realizar. Esperad ese día y sabréis, de verdad, lo que es gasto sanitario.